Tres hombres solos
Enviado por Anónimo
Esta es una aventura que tuve con un par de amigos míos. Habíamos quedado en principio para tomar nada más que un café, pero en un momento dado, estando tumbados uno junto a otro, Teo y yo nos miramos y nuestros labios se juntaron. Sando, en vez de asustarse y enfadarse, como yo pensaba que pasaría, extendió su mano y la subió por la entrepierna de Teo, hasta su órgano, y Teo, en vez de retirarle la mano, le dejó hacer, pero mirándome a mi. Sando se arrimó un poco a Teo y empezó a bajar la cremallera del pantalón y a introducir sus dedos por su bragueta.
Teo se soltó el cinturón y se viró hacia Sando. Sando le fue bajando los pantalones hasta quitárselos del todo, mientras él mismo se libraba de su ropa, lleno de ardor. Yo entonces me levanté y fui a cerrar la puerta con llave, sabiendo que lo que ibamos a hacer no era algo como para que nos pillara cualquier otro estudiante.
La ropa de Teo quedó cuidadosamente amontonada sobre una silla al lado de la cama. Sando se quitó la suya pero la dejó caer al lado de la de Teo, en el suelo. Sando quedó del todo desnudo, un poco azorado, de pie. Teo en calzoncillos azules, se acerco a mi y me hizo sentar sobre la silla, se arrodilló frente a mi y me abrió los pantalones con manos un poco temblorosas, pero con prisa, yo le ayudé, mientras mi órgano crecía bajo la ropa, Teo liberó mi pene, me bajó los calzoncillos hasta los pies, y acercó su mejilla a mi órgano erecto, lo hizo resbalar por su cara, acercándoselo a la boca, y después, agachándose lo introdujo en ella. Yo le tomé por los hombros y abrí bien las piernas, dejándome hacer, ayudándole con mis movimientos.
Sando se colocó detrás de mi y pasándome las manos alrededor de la cintura, tomó mi miembro en sus manos y empezó a ayudar a Teo. Mi miembro entraba en Teo hasta el fondo, llenándose de saliva y luego salía suavemente, entre sus dientes, su lengua se enredaba en él y lo apretaba mientras volvía a entrar, así hasta que no pude mas, yo mismo me empujé bien adentro, sujeté su cabeza, con los testículos contra sus labios, Sando me hizo echarme hacia atrás, me puso las manos sobre el bajo vientre y apretó con las yemas de los dedos, y entonces llegó el orgasmo, entrando todo en Teo y sintiéndome uno con él. Entonces me liberé, y me eché en una esquina.
Teo y Sando se acercaron con los ojos encendidos. Sando se acercó con cuidado a Teo, y extendiendo su mano, le tocó el pecho, subió la mano hacia su cuello y tomándole de la mandíbula, le acercó hacia sí y le besó en los labios, largamente, Teo le rodeó con sus brazos y le acarició la espalda. Sando dejó resbalar sus labios por el cuello de Teo, con el labio inferior, dando besos suaves le fue bajando por el pecho, puso la mano junto a su boca y luego la dejó resbalar sobre el vientre hasta llegar a la línea del calzoncillo, apretó un poco con la punta de los dedos, y suavemente introdujo su mano bajo la prenda, al tiempo que se acercaba mas contra su cuerpo. Teo contuvo la respiración.
Sando extendió su mano y abarcó el pene y los testículos de su amigo. Teo se dejó relajar y se sentó sobre la cama, y luego se echó de espaldas, mientras Sando acariciaba suavemente sus partes, sintiendo como Teo se excitaba y su pene crecía y se endurecía hasta sobresalir por fuera de la prenda. Con la punta de los dedos le excitó el pene, lo recorrió suavemente de arriba a abajo, desde el prepucio hasta la base. El miembro de Teo era largo y de piel suave, y los músculos se marcaban bajo la superficie de la piel, al acariciarlo con las yemas de los dedos podía sentir las pulsaciones entre sus manos.
El órgano sobresalía con fuerza de la base del vientre. Sando le acarició allí, apretando suavemente desde el ombligo hasta el nacimiento del pene, luego rodeaba la circunferencia del miembro y bajaba entre los ijares hacia los testículos, y los abarcó con una mano, formando como un barco con sus dedos. Entonces, agarrando con la otra mano la tela, tiró de ella lentamente, la bajó por sus piernas, la sacó, primero un pie y lo dejó completamente desnudo. Luego se apoyo en su entrepierna, haciendo que Teo separara las piernas, se colocó entre ellas de rodillas en el suelo, y hundiendo su cabeza se introdujo el pene de Teo en la boca. Teo exhaló un suspiro y apretó suavemente la cabeza de Sando contra si.
Sando estaba de rodillas en el suelo, inclinado sobre el borde de la cama, con la cabeza sumergida entre las piernas de su pareja y le lamía con la lengua y dejaba que Teo, moviéndose, introdujera y sacara el pene de su boca. Teo se fue excitando cada vez mas, guiaba la boca de Sando con una mano y se sujetaba su propio órgano con la otra. Los labios de Sando se apretaban formando un círculo alrededor del pene, una de sus manos le tomó por la cadera y luego rodeó una de las nalgas de Teo, pasando bajo su cuerpo, con los dedos se introdujo suavemente entre ambas nalgas mientras con su boca le conducía a un placer intenso. Estiró su dedo pulgar y lo colocó en la abertura del culo, y suavemente empujó, sin entrar apenas.
Teo se hizo ligeramente a un lado y echó su cabeza hacia atrás, se relajó y se dejaba hacer, empezó a respirar entrecortadamente y a retorcerse en la cama, Sando se echaba cada vez mas sobre él, sin sacar la cabeza de su entrepierna. con la mano acariciaba todo el cuerpo de Teo, admirándose de su suavidad y blancura. Teo, con los ojos cerrados, se revolvía despacio, en forma de ondas, empujándose hacia la boca de Sando con los pies, que tenía apoyados en el suelo. Sus labios se abrían y cerraban levemente, y giraba su cabeza empujado por las ondas de placer que le envolvían.
Poco a poco fue sintiendo cómo se le acercaba el orgasmo, se movía con más fuerza, con más decisión, Santiago sentía contra su paladar el grueso prepucio y con su lengua comprimía el miembro, que entraba y salía. En esto Teo llegó al orgasmo, apretó la cabeza de Sando contra sí fuertemente y con las dos manos, tomó aire lo contuvo en sus pulmones, cerró los ojos, apretó la cabeza con sus piernas, se incorporó levemente, y un torrente de semen fluyó convulsivamente en la boca de Sando, que se apretó fuertemente contra el otro cuerpo para sentir las contracciones del orgasmo. Teo emitió un grito sordo, volvió a expulsar un chorro de semen, y de repente se relajó, dejando salir el aire de sus pulmones, abrió las piernas, hizo salir y volver a entrar su pene en Sando, y luego lo sacó definitivamente.
Sando dejó resbalar sus labios por el cuerpo de Teo y lo cubrió de besos, conmoviéndose al sentir las últimas convulsiones del orgasmo bajo la piel de Teo, juntos se acariciaron en la cama, revolviendo las sábanas, ambos desnudos sobre la superficie blanca. Teo atrajo a Sando sobre sí, abrió sus piernas, las recogió sobre la espalda de Sando agarrando su pene, lo guió para que le penetrara. A continuación le tomó por las caderas, apretándole las nalgas, y empezaron a hacer el amor con fuerza, haciendo tambalearse la cama. Sando dejaba su pene resbalar dentro de Teo, con la piel de su pene sentía la suave presión del culo, y sobre su íngle, los testículos de Teo. Sando golpeaba las nalgas de Teo con fuerza, se abalanzaba dentro de él.
Teo guiaba con sus caderas los movimientos, y acercaba el cuerpo de Sando a sí cuanto podia. Sando empezó a jadear, sus movimientos dentro de Teo empezaron a hacerse más lentos, disfrutando más de la penetración, dejando su pene moverse entre las nalgas. Una vez dentro, lo mantenía apretado y lo giraba suavemente para sentir mas fuerte en la base del pene, hasta que el placer se extendió por su vientre, por la entrepierna, envolvió todo el cuerpo, lo hizo arquearse, contener la respiracion, y lo tensó en un orgasmo.
Entonces me coloqué desnudo frente a ellos. Sando respiraba aún entrecortadamente, y mientras yo me acercaba, sacó su miembro del cuerpo de Teo, y éste se relajó, Y se estiró sobre la cama. Subí a la cama, y me tumbé de espaldas. Vamos a hacer el amor los tres a la vez, propuse. Mi pene ardía de deseos, en particular de Teo, que me atraía extraordinariamente. Me acerqué a él y le toqué suavemente. Los ojos de él me miraban azules, muy azules y brillantes. Me acerqué a él y le besé en los labios despacio, con la punta de la lengua. Con la mano le acaricié los hombros, fuertes y redondos.
Pegué mi cuerpo a suyo y me dejé calentar por su piel, le besé el pecho, me abrace a él y rodamos por la cama, guié mis manos sobre su vientre hacia sus caderas, hacia sus nalgas, rodeé las nalgas, bajé por las piernas, las pasé por la entrepierna y volví a subir hasta alcanzar con la punta de los dedos sus órganos. abrí mis piernas y hundí sus partes entre las mias. Su pene estaba de nuevo erecto y me acariciaba con él entre las piernas. Llamé a Sando, y él se coloco sobre mí.
Sando también tiene un cuerpo bellísimo, que ahora estaba sentado sobre mi vientre, con las piernas abiertas, con su pene velludo reposando en mi piel. Me eché ligeramente hacia atrás y dejé que Teo se me acercara por detrás de Sando. Teo tomó un bote de crema que había sobre la mesilla, y cogiendo un poco entre sus dedos, los introdujo entre las nalgas de Sando, y le entró por detrás con los dedos, le untó con la crema el borde de la abertura, con la otra mano se colocó crema en su propio miembro y rozando el suyo con el mío me puso a mí también, ambos penes juntos se acercaron a la abertura de Sando, mi pene entró primero, ligeramente, luego Teo apretó el suyo contra el mío y empujó también dentro. Sando se inclinó sobre mí y cerró los ojos con fuerza.
Teo y yo entramos juntos ligeramente, y luego él lo sacó, y yo a continuación. Suavemente me untó el pene de nuevo con crema, sin que yo pudiera ver nada. Luego tomó mi pierna, las empujó hacia mi pecho, luego acariciando con sus manos las bajó de nuevo hacia mi pene, lo tomo con sus dos manos, y lo colocó dentro de Sando, y apretó las nalgas de Sando para que mi pene entrara en él. Luego se untó él mismo, agarró mis caderas y entró en mí con muchísima fuerza, de una vez hasta el fondo, y aún alli apretó de nuevo y entró más. Yo grité y tiré de Sando hacia mí, y empecé a mover me para hacerle el amor, le tomé su miembro y lo moví entre mis dedos, yo me movía con fuerza y me concentraba en la penetración de Sando, pero al tiempo que yo me movía sentía el miembro carnoso de Teo en mi interior y esto me excitaba aún más.
Sando cerró los ojos y se dejaba penetrar, Teo, que me había tomado por las caderas, empujaba con tanta potencia que bastaba para que mi propio pene entrara en Sando. Yo con las manos guiaba a Sando hacia el orgasmo, que él se concentraba en sentir. Por detrás de la espalda de Sando podía ver a Teo mirándome con los ojos entrecerrados y con sus labios apoyados en la piel de Sando, quien empezó a tener un orgasmo, pero la penetración por detrás lo retardaba. Su pene tenía tanta fuerza que se me escapaba de las manos. La crema había facilitado enormemente el deslizamiento de mi miembro dentro del cuerpo de Sando, yo separa mis piernas y empujar yo y Teo al compás, mi pene entraba y luego salía hasta casi escaparse de él. La penetración era tan profunda e intensa que yo sentía los golpes en la entrepierna misma, y a la vez los huesos de Teo.
Un orgasmo empezó a formarse entre mis músculos, de repente Teo abrió la boca y empezó a quejarse, ay, ay ay, y me empujaba con más fuerza, paró un instante, luego entró en mí de corrido, se detuvo, dijo ah, ah, ahhhyy, aaahhhhhhh, ahhh, ahhhh, luego se levantó con fuerza y chilló ahhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, y sentí un orgasmo como jamás había sentido temblando contra mi piel, se encadenó su orgasmo con el mí propio, borbotones de semen se desbocaron a través de mi miembro, y yo gritaba roncamente sin poder contenerme; en medio de nuestro orgasmo, como si fuera sobre otro cuerpo, noté que Sando también se derramaba sobre mí, y que su miembro se me escapaba de entre las manos, y Sando se derrumbaba sobre mí y Teo sobre Sando.
Y así fue nuestra primera aventura de este tipo, luego siguieron muchas y mejores aún, pero esas ya os las contaré otro día.
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- CARLOS22311 dice... ME PARECE DEMACIADO BUENO LOS AMO A TODOS<br/>
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