Santiago de el Strong
Enviado por Paco1122
Definitivamente no había sido un gran día, pase toda la mañana pensando en la escapadita nocturna que pensaba realizar. No podía pensar en otra cosa mas que en la llegada de la noche.
Finalmente llegaron las esperadas 7 de la tarde, corrí a casa, mate un rato mas el tiempo con la televisión. Otro poco mas con una ducha rápida, con la selección del vestuario mas o menos adecuado para el sitio al que pensaba ir y me largue hacia el metro casi con prisa.
El pringado de la puerta me recibió como siempre, con una sonrisa burlona, no estaba seguro de si era idea mía o realmente me miraba con un tono irónico o puede que cómplice.Deje mi abrigo con el chaval del guardarropa, otra mirada irónica, fui hacia la barra y pedí un vodka con tónica. Mi medicina de las noches perdidas.
Ya preparado, con una copa en la mano y lo necesario para el trabajo en el bolsillo del pantalón caminé disimuladamente hacia la zona de perdición, como siempre sentí miradas descaradas que nunca se si considerar claramente como invitaciones o si solo se trata de simple curiosidad por el ganado nuevo.
Cruce la 'puerta de los infiernos' y entre en el mundo sudoroso y con olor a semen del strong, el olor aunque a primeras resulta asqueroso, ayuda claramente a los propósitos de los visitantes. Me senté en los sillones traseros de la sala de vídeo haciendo tiempo para mi entrada en el cuarto oscuro. Mientras esperaba note más miradas. El típico musculitos se me sentó al lado, sin ningún tipo de discreción se me quedo mirando y no pude evitar la reacción malvada de ponerle cara de asco.
Esa noche iba de cazador no de trofeo.
Tras deshacerme del filete de gimnasio me metí en la oscuridad.
Varios escarceos de algún que otro animal sudoroso.
Destellos de mecheros, fuego de cigarros, luces de relojes, sudor y negro de fondo.
Me largue al ultimo rincón del cuarto oscuro, esperando por la pieza adecuada.
A pesar de la oscuridad, los mecheros hacían labor de antorchas y pronto di con lo que estaba esperando. Moreno, entorno a los veinticinco años, con gafas, un cuerpo mas que interesante, unos cuantos centímetros menos de altura que yo y lo que consideraba mas importante en este tipo de encuentros un olor interesante. Se coloco delante de mí y note claramente su predisposición para lo esperado.
Lo deje sufrir un poco y tras 1 o 2 minutos de ansiedad por su parte me roce ligeramente con el, disfrute de la corriente eléctrica que salía del ligero toque mientras el se dejaba caer hacia atrás sobre mi cuerpo, sentí su mano con deseo sobre mi miembro ya erecto y entonces pase a la parte de la prueba de fuego. Lo rodee con los brazos por detrás y me puse a besarle el cuello. Es mi manera de saber si son lo que yo espero; y este desde luego no defraudaba en absoluto. Enseguida se puso a temblar de placer y ansiosamente me pidió que fuésemos a una cabina. Metí mi mano entre pantalón y cinturón para asegurarme no perderlo por el camino y salimos de la oscuridad. Mi primera impresión había sido la correcta, era lo que yo esperaba, incluso puede que algo mas.
Resultaría un recuerdo muy interesante o quien sabe tal vez una posibilidad seria a considerar.
Buscamos una cabina libre y aunque la lógica diría que siendo viernes y hora punta de sexo en el strong eso era misión imposible, encontramos una de lo mas adecuada. Tras echar el seguro nos miramos durante varios segundos que parecieron una eternidad. Me eche sobre su boca sin perder más tiempo ni dar más concesiones, yo había venido de caza y aquí estaba sobre la presa perfecta. Besaba bien. Definitivamente, una pieza de trofeo para la chimenea del salón, me dedique con verdadero interés durante varios minutos a su boca y cuello.
No se lo que ocurrió en esos momentos pero lo siguiente que recuerdo es que sentí su dedo entrando y saliendo de mi culo, no pude evitarlo. de alguna manera se las arreglo para bajarme los pantalones y llegar al sitio que le interesaba sin detenerse en contemplaciones. Tomo la iniciativa y me transforme sin darme cuenta en la pieza de caza y el en cazador, se puso de rodillas y comenzó a besarme la polla con el slip por medio, yo me sentía explotar y para recuperar un poco de aspecto de cazador lo puse de pie y fui yo el que se arrodillo, ya que el pensaba cazarme, al menos le haría pasar un rato del que jamas podría olvidarse (si voy a ser la presa al menos seré la mejor presa de todas).
Le bajé de un solo golpe tanto el pantalón como la ropa interior y descubrí para mi goce un miembro ya duro y de un tamaño razonable, nunca me han gustado los miembros enormes e impracticables y mucho menos si voy a ser el follado, si soy el sujeto pasivo prefiero miembros que den placer sin resultar molestos.
Le di unos cuantos lametones y espere para ver su reacción, su cara lo decía todo y el definitivamente estaba a las puertas del séptimo cielo, note su sabor que era dulce, y muy interesante.
Volvió a ocurrirme lo de antes y me deje ir, me la trague toda y le di la que probablemente habrá sido la mamada mas profunda y de mejor calidad en toda su vida, seguimos así hasta que me suplico que parase ya que se iba a correr en cualquier momento si no paraba.
Me puse de pie y volví a su boca le bese profundamente queriendo meterme en su garganta y el respondía a cada uno de mis movimientos con una sincronía casi perfecta.
Su dedo volvió a buscar mi ano, tranquilamente le deje llegar y comenzar un nuevo ataque, esta vez tuvo mas éxito ya que le deje darme la vuelta y me quede de cara a la pared mientras el jugaba con mi culo, me beso repetidamente las nalgas y viendo la pasividad con la que me había entregado decidió el también darme una prueba de sus habilidades y tras volverme a dar la vuelta enfilo mi miembro con decisión y se dedico con verdadero interés a mi polla, no lo hacia del todo mal pero se ve que no era un experto dando mamadas.
Mientras tragaba todo lo que podía de mis casi 20 centímetros de carne note como su dedo volvía a buscar mi culo y le volví a dejar llegar. Me dio repentinamente la vuelta de nuevo hacia la pared y tras preguntarme si llevaba un condón, eche mano de mis armas de bolsillo, saque uno de mis condones de poliuretano y una bolsa de lubricante de las portátiles, aprovecho mientras que yo buscaba en mis bolsillos para decirme su nombre - me llamo Santiago- encantado, yo Paco. Esa fue toda la conversación.
Yo mismo me encargue de ponerle el condón en su sitio y de abrir la bolsita de lubricante y note como sus dedos buscaban de nuevo mi culo en lo que le ponía el condón, me dio la vuelta y tras besarme el cuello me penetro de manera enérgica aunque con suavidad. Su polla dentro de mi me volvió loco, normalmente y a pesar de que soy tanto activo como pasivo no suelo dejar que me penetren sin conocerlo bien antes y mucho menos en un sitio como el strong donde nunca sabes que clase de pirado tienes al otro lado, pero esto era un caso especial no sabia mas que su nombre, pero definitivamente era perfecto.
No se cuanto tiempo duro la follada pero me entregue a ello con toda la pasión de la que fui capaz y a cada uno de sus movimientos yo le respondía con uno de placer, tense mis músculos para sentirlo mas profundamente y le oí susurrar a mi oído, - no lo hagas mas o me voy a correr en cualquier momento- su pasión se estaba desbordando, me abrazaba con fuerza para no dejarme escapar. Eso era justamente algo que no pensaba hacer ni en sueños, si el estaba gozando como nunca, yo tampoco me estaba quedando atrás a cada nuevo golpe de su polla notaba claramente como me aproximaba al orgasmo. Finalmente me abrazo con fuerza y no pude evitar dejarme caer sobre el y ambos nos corrimos al mismo tiempo, sentía su miembro exhausto dentro de mi culo y estaba todavía cachondo como lo he estado pocas veces en mi vida. Me negué a dejar escapar su miembro de mi culo y note como poco a poco iba perdiendo tamaño, era el momento de parar, pero sin esperarlo me comenzó a besar nuevamente el cuello buscando mi boca, sin darme la vuelta se lo puse mas fácil y yo le busque también, note como su pene salía de mi, mientras continuábamos besándonos.
Mi libido iba de nuevo en aumento y por el crecimiento de su miembro note que el suyo también, pero las normas de la caza me indicaban no se por que cojones que saliera de la cabina y me perdiera entre el gentío del strong. Algo me obligo a salir, a vestirme, y pude notar claramente su desilusion. Le comente que había sido un placer y estaba encantado de haberlo conocido. Su primera reacción fue de asombro y tras ello recupero el dominio de si mismo y me comento que eso era lo que tenia el strong que lo hacia tan especial para ligar, yo no pude evitarlo y le dije que definitivamente eso era la 'corte de los milagros' (igual ligas con algo alucinante como acababas siendo acosado por un gordo baboso). Entendió mi broma a la primera y se río, por lo visto la química entre ambos podría haber llegado a ser algo mas que mero sexo pero mis normas de cazador y mi subconsciente traicionaron mis deseos y salí por la puerta de la cabina sin darle tiempo a pronunciar lo de ' te apetece una copa' que era exactamente lo siguiente que pensaba decir. Una vez fuera y tras una breve visita al baño me largue hacia la barra pensando en lo gilipollas que había sido dejando escapar sin mas al Santiaguito de las pelotas, pero ya era demasiado tarde para volver a buscarlo en un sitio atestado de gente y donde probablemente no lo encontraría. Y aunque lograse dar con el, que le iba a decir ya. Todo tiene su momento.
Desde ese día siempre que he vuelto a ese sitio miro primero por si le veo entre los destellos de los mecheros pero no he tenido la suerte de toparme con él nuevamente y reanudar en una cama tranquilamente lo que empezamos con prisas de sexo en aquella sucia cabina.
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